Cuatro Mujeres y Una Ciudad


A mediados de septiembre y recién cumplidos los 53 me fui a una ciudad que me gusta mucho: Bogotá. Cada año me voy una semana a recibir un seminario de algo que me interese. Algo que me estimule intelectualmente y que se imparta en una ciudad con buenos restaurantes. Este último requisito es más inconsciente que consciente pero, en el fondo, es más determinante de lo que suelo admitir.

Bogotá tiene un clima estupendo y es una ciudad “paseable” con un aire cosmopolita que me encanta. Suena un poco snob pero es así.

Este viaje tuvo, además, bastantes cosas especiales. Fue el primer viaje de placer desde mi último cambio de domicilio forzoso. El viaje a Bogotá supuso la constatación del inicio de otro nuevo ciclo en mi vida.

Pero lo realmente especial del viaje fueron las cuatro mujeres sorprendentes que llenaron mi agenda.

María Andrea Hernández es la Directora del Centro di Terapia Strategica de Colombia adscrito al instituto del mismo nombre de Arezzo (Italia) fundado por el Prof. Giorgio Nardone, uno de los psicoterapeutas más influyentes hoy en día. Mi motivo principal para ir a Bogotá era recibir de María Andrea dos de sus seminarios: uno sobre Problem Solving y otro sobre Modelos de Familia. Ambos desde la perspectiva de la corriente de la Terapia Breve Estratégica que, por su pragmatismo, me interesa especialmente.

El caso es que en María Andrea no sólo encontré a una profesora erudita sino a una persona encantada de compartir conocimientos y que, además, pertenece a una familia empresaria, algo que ninguno de los dos tenía presente cuando comenzamos a coordinar mi asistencia a sus seminarios. La cercanía y generosidad de María Andrea me conmovió y fuimos construyendo un diálogo rico y estimulante para ambos.

 

Mi segundo hallazgo fue Julia Elvira Ulloa. Mi buen amigo Sigfredo Valle me la había presentado virtualmente hacía tiempo diciéndome de ella: “su nombre es Julia, con S de Señora”. Todos mis amigos ex Unilever la conocían y admiraban y me hablaban maravillas de ella. Así que, por fin, la conocí en persona. Ella me llevó a la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (ASOCOLFLORES) donde tuvimos un desayuno con diez familias empresarias del sector a las que les hablé del mesosistema familiar-empresarial y sus retos. Interesantísima experiencia con un sector pujante y responsable de la economía colombiana que agrupa a familias comprometidas con la excelencia y la sostenibilidad.

Julia Elvira es, efectivamente, una Señora con mayúsculas. Especialista en comunicación, sostenibilidad y gobierno corporativo. De inteligencia rápida, elegancia cercana y actitud generosa. Alguien con quien uno quiere, de inmediato, ponerse a trabajar porque su presencia estimula lo mejor de uno mismo.

 

La tercera mujer de esta historia no es colombiana. Es salvadoreña. Es Florence Frech, una joven empresaria que está impulsando en Colombia una nueva empresa llamada Puntos Leal (mucho más que una app y una tarjeta de fidelidad de clientes). Florence es todo lo contrario al manido e injusto tópico que le han encasquetado a los millennials. Ella es una de las personas con mayor potencial que he conocido en mis más de 25 años de experiencia profesional. Emprendedora, analítica, inspiradora, sagaz y generosa.

Conozco a Florence desde hace tiempo pero no la había visto en su ciudad de trabajo. Me alegró verla tan clara como siempre. Y sentí una especie de orgullo centroamericano al ver a una mujer de El Salvador abriendo camino en Colombia. Todo un ejemplo.

 

La cuarta mujer de esta historia es la mía. Leyla, mi esposa.

Le pregunté a Leyla si quería acompañarme a Bogotá y si le apetecía tomar los seminarios de terapia breve estratégica junto a mi. No me sorprendió que se apuntara al viaje a Bogotá pero sí que aceptara venir a los seminarios de María Andrea. Me sorprendió y me asustó un poquito… Sería la primera vez que nos encontrábamos los dos en un entorno profesional y con roles distintos a los habituales: marido despistado y esposa eficiente.

Pero también me alegró porque Leyla es una coach y consejera natural. Toda mi vida he visto como las mujeres que conocíamos hacían una conexión especial con ella y le pedían consejo. Y las veces que estábamos con ejecutivos amigos que me pedían consejo a mi, resultaba que lo que más les hacía cambiar eran los comentarios de Leyla… y no los míos!!

Fue un placer compartir pupitre con mi esposa. Y aprendí de ella tanto como de nuestra común profesora María Andrea.

Trato de terminar todos mis artículos para mi blog con una conclusión útil para las familias empresarias. Pero en este caso, no va a ser así. En esta ocasión la conclusión va a ser para mi: Las mujeres inteligentes tienen un talento, fuerza y generosidad especiales para afrontar con optimismo los cambios más duros de la vida. Compartir con ellas es un lujo que me quiero dar todos los días.

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